Dos años en la mesa
En agosto de 2024, dos iniciativas legislativas tocaron el mismo cuerpo normativo: la Ley 46 de 2013, que regulaba a la vez el acogimiento familiar y la adopción. Desde entonces, la Fundación Yo Creo en la Familia no ha faltado a las convocatorias de la mesa técnica.
Nos sentamos, reunión tras reunión, junto al MIDES, la SENNIAF, el Órgano Judicial, el Ministerio Público, la Defensoría del Pueblo, el Registro Civil, la Universidad de Panamá, la Procuraduría General de la Nación y el Despacho de la Primera Dama, siendo Yo Creo en la Famila, una de las pocas representaciones de la sociedad civil presentes. No llegamos a opinar, llegamos con un documento de propuesta y cambios. Un análisis comparativo artículo por artículo de los 132 artículos del proyecto frente a la ley vigente, con una recomendación fundamentada, sustento constitucional, jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia y derecho comparado de nueve países. Cada aporte trabajado con precisión meridiana.
El primer resultado ya es ley: el acogimiento familiar fue sancionado como Ley No. 510, que regula el cuidado temporal de niños, niñas y adolescentes, en familias previamente evaluadas, con el propósito de reducir la permanencia prolongada en albergues.
Celebramos ese paso y decimos con igual franqueza, que no logramos todo, pues la reducción de plazos que propusimos para el acogimiento no quedó en el texto final. Ese pendiente pesa, porque en la vida de un niño, un año no es un trámite, es una infancia y vínculo de apego no logrado.
El camino no fue fácil. Hubo sesiones que terminaron en consenso y otras que terminaron en nada. Algunas de nuestras propuestas fueron recibidas y acogidas; otras se frenaron por objeciones de presupuesto o por celo institucional. Escuchamos a padres adoptivos contar que: nunca recibieron capacitación ni acompañamiento después de la adopción. Eso también fue parte del aprendizaje.
Hoy el Proyecto de Ley No. 140, que reforma la Ley General de Adopciones, está en la recta final. En la sexta reunión de la mesa técnica se consensuaron los artículos nuevos propuestos por la Comisión y por la Fundación Yo Creo en la Familia, y se avanzó hacia un texto único. Allí concentramos tres banderas:
Tiempos con responsables y consecuencias. No basta con escribir plazos: hay que decir quién responde cuando no se cumplen.
Niños y adolescentes con discapacidad en estado de adoptabilidad. Legislar intencionalmente para ellos, con apoyo real del Estado a la familia adoptante, rendición de cuentas y sanción para quien utilice a un menor con discapacidad para obtener beneficios.
La devolución del menor. Hoy existe un vacío: quien devuelve a un hijo adoptado puede volver a solicitar otra adopción. Ese dolor no puede revivirse dos veces. Proponemos cerrarlo.
A esto sumamos el fortalecimiento del Programa de Servicios de Apoyo después de la Adopción, que ya está contemplado en la ley vigente, pero que no se ejecuta.
¿Valió la pena? Sí. Aun con las metas que quedaron cortas, hoy hay una ley de acogimiento donde no había ninguna, y un proyecto de adopciones mejor que el que entró. Todo esto es importante, porque una ley que no permea, no protege a nadie.
En abril de 2025, la propia subcomisión señalaba que apenas 55 niños figuraban en condición de adoptabilidad y se preguntaba dónde estaban las trabas. Aún esa pregunta sigue abierta.
A los señores diputados y a las autoridades: el trabajo técnico está hecho y entregado. Lo que hace falta es voluntad, para que estas leyes lleguen hasta el último niño que hoy duerme esperando una familia.
Roderick Burgos
Director Ejecutivo
Fundación Yo Creo en la Familia
Notas de Medio
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Familias acogentes en Panamá: cómo aplicar tras la Ley 510
Seguirán con el análisis de los cambios a la ley de adopciones

